Flameante espada laser de newton

La Llameante Espada Láser de Newton (Newton’s Flaming Laser Sword)

Antes que nada, debo aclarar que estoy traduciendo este articulo del ingles. Y es que, a pesar de que es un articulo viejo (2004) y no entra en ninguna rama científica (filosofía), vale bastante la pena su lectura; por lo tanto si sabes leer inglés, te recomiendo encarecidamente leer el articulo original en inglés.

También es necesario saber lo que es una navaja. En Filosofía una navaja filosófica (Razor, en inglés) es un principio o Regla de oro (principio o criterio de amplia aplicación que no es necesariamente preciso ni fiable en toda situación) que nos permite eliminar (rasurar) explicaciones improbables para un fenómeno. La mas famosa es la Navaja de Occam.

Mike Alder, el autor original, es un matemático en la Universidad de Australia Occidental (University of Western Australia), tiene grados en Física, Matemáticas y Ciencias de la ingeniería. Y escribe:

Como matemático, me tomo la molestia de que no me sorprendan haciendo filosofía. Cuando compro mi copia de Philosophy Now, le pido al vendedor de revistas que la envuelva en una bolsa de papel café con la esperanza de que sea confundida con una revista femenina.

No estoy solo en esto; la mayoría de los científicos y matemáticos consideran a la filosofía en algún lugar entre sociología y crítica literaria, clasificando ambas muy por debajo de, digamos, besando babosas, en la lista de cosas saludables que uno debe satisfacer antes de la cena. Y ¿porqué es esto?, ¿acaso no somos lo suficientemente inteligentes para entenderla, o somos muy rígidos de pensamiento para encontrarla estimulante?, ¿demasiado superficiales para comprender cuestiones fundamentales?, ¿o es que la hemos agotado y pasamos de ella?. Trataré de explicar porqué los científicos y los matemáticos se inclinan a ser despectivos sobre el tema. Y porqué de hecho seguimos haciéndolo.

Cuando era un niño, de nueve o diez años de edad, un maestro de escuela particularmente sádico, planteó la siguiente pregunta: “¿Qué pasaría si una fuerza irresistible actuase sobre un objeto inamovible?”, mi primera respuesta fue que, si la fuerza era irresistible, entonces el objeto se debería mover. “Ah,” -dijo el profesor, quien ya había pasado por ahí antes, “pero si el objeto es inamovible.”

Pensé sobre esto por tres días con breves periodos de descanso para dormir. Eventualmente concluí que el lenguaje es mas amplio que el universo, que es posible hablar sobre cosas en la misma oración que pudiesen no existir en el mundo real. El mundo real posiblemente pudiera contener algún objeto que hasta ahora nunca se ha movido, y pudiese contener también una fuerza que nunca ha podido ser resistida, pero la pregunta de que si el objeto era realmente inamovible solo se puede responder si todas las fuerzas posibles se probaran sobre el y quedara sin moverse. Entonces el tema podría ser resuelto probando la hasta ahora fuerza irresistible sobre el hasta ahora inamovible objeto para ver que pasaba. O bien el objeto se moverá o no, lo cual nos dirá si el hasta ahora inamovible objeto era o no inamovible, o si la hasta ahora fuerza irresistible era de hecho irresistible.

De esto puedes inferir que incluso a tan temprana edad estaba destinado a la Ciencia y no a la Filosofía.

La percepción de los científicos acerca de la filosofía, es que gran parte de ella es una variante del tema anterior, que un análisis filosófico  es un juego de palabras estéril jugado en un estado de confusión mental. Cuando le preguntas a un científico si tenemos voluntad propia, o que sólo pensamos que la tenemos, el te preguntará: “¿Qué observaciones o mediciones resolverán, a tu parecer, el asunto?” y si tu respuesta es “Pensar profundamente sobre ello”, el te sonreirá compasivamente y pasará de ti. El no estará dispuesto a unirse a ti en un juego que le parece bastante tonto.

Muchos años después de mi primer encuentro con la filosofía, me encontraba trabajando en mi cuarto en la Universidad de Australia Occidental escribiendo programas de computadora. Un tímido golpe en mi puerta me interrumpió, y al abrir encontré a un hombrecillo de pie tímidamente esperando afuera. Le invité a pasar y le pregunté que podía hacer por el. Después supe que era del departamento de filosofía. Me preguntó que si era cierto, que le habían dicho, que yo estaba trabajando en Inteligencia Artificial, y yo le dije que de hecho estaba trabajando en Redes Neuronales Artificiales que pretendían simular el funcionamiento cerebral; en particular al reconocimiento de patrones. Así que estaba investigándolos para ver si me llevaban a comprender como aprenden los cerebros. “Bueno, vine a decirte que estás perdiendo tu tiempo” me dijo cortésmente. Le pregunté que porqué pensaba así y me explicó:

“Hay una profunda diferencia entre los humanos y las máquinas, una que nunca podrás solventar. Las personas pueden cometer errores, las máquinas no.”

Y dijo esto con un aire de triunfo.

“Mis programas cometen errores,” -le dije pacientemente. “He entrenado una red neuronal para que reconozca el número 3 escrito en un arreglo. Frecuentemente me dice que un 5 es un 3. Y si corrijo su respuesta las suficientes veces, entonces me dice que un 3 es un 5. Si la entreno alternativamente entre los 3 y los 5 eventualmente los obtiene correctamente, pero entonces piensa que todos los números son o bien 3 o 5. Aún no he tenido la paciencia de asegurarme que obtiene todos los números correctamente, pero dándole tiempo y posiblemente una red mas grande, estoy seguro de que obtendrá todos los números correctos. Hasta entonces, cometerá errores.”

“Ah,” -dijo, con el aire de un hombre compartiendo cierto conocimiento, “pero no son errores reales. En verdad está haciendo lo que tiene que hacer porque tu la programaste.”

Por razones que cualquier científico,  pero no cualquier filósofo, entendería, me estaba poniendo un poco impaciente.

“Primero,” -le dije, “hay muchas razones para creer que un cerebro humano es una máquina, y entonces los ‘errores’ que comete son del mismo tipo que los de mi red neuronal. Los llamamos errores porque la máquina no está funcionando de la manera que pensamos debería. Pero está siguiendo el programa que adquirió por genética y aprendizaje, de la misma forma en que casualmente mi red neuronal actúa. Y segundo, estás haciendo lo que Bertrand Russell llamó razonar acerca de las propiedades del mundo desde el lenguaje usado para describirlo. Esta no es una forma confiable de conocer como funciona el mundo realmente. Y es que es por eso que tenemos ciencia.”

La discusión se alargó por unas cuantas horas, pero eventualmente mi paciencia se agotó.

“Mira,” -dije, “me parece que usted está tratando de legislar para el idioma. Quiere que yo le llame a los errores que yo cometo ‘errores reales’, y los errores que comete mi programa ‘errores simulados’, y la razón porque sientes que estoy abusando del idioma. Pero las personas usan el lenguaje metafóricamente todo el tiempo. Es como si te opusieras a alguien quien llama a las patas de una mesa patas, porque es una cosa diferente de mis piernas. Como si hubiese un grave riesgo de que alguien se preocupe de no rascarse por si tiene astillas. El hecho es que los filósofos no tienen cabida aquí: la gente seguirá diciendo que las mesas tienen patas sin tomar ni un poco en cuenta que un filósofo diga lo contrario. Y lo mismo pasa con los errores.”

El se opuso diciendo que no estaba para nada tratando de legislar por el uso del idioma, si no que estaba tratando de encontrar la verdad usando métodos filosóficos.

“Los métodos filosóficos del tipo que estas usando han estado obsoletos por al menos tres siglos,” -le dije. “Su fallo por dar con la verdad ha sido probado repetidamente. Ahora te pido amablemente que te vayas, ya que tengo trabajo serio que hacer y esta discusión no puede ser productiva mas que para subirme la presión de la sangre.”

Eso no fue cortés, pero hacerme perder el tiempo sin motivo en trivialidades no fue cortés de su parte tampoco. Claro, el estaba siendo descortés a causa de la ignorancia o necedad mas que por maldad, pero el universo tiene una manera dura con la ignorancia y la necedad, y ¿por qué debería ser más amable que el universo?.

Hay que tomar en cuenta que, el argumento acerca de los errores, no es de hecho original del pequeño filósofo: Puede ser encontrado en la página 77 del cuaderno de Samuel Butler, el autor de Erewhon.

Mi pequeño visitante no es el único platonista  que enfrenta a las personas que tratan de escribir programas inteligentes. El filósofo Jhon Searle ha escrito argumentos (acerca de habitaciones chinas) con el mismo fin, y ha sido tratado con faltas de respeto similares por matemáticos, científicos y la así llamada intelectualidad artificial. Para estas personas, la manera de encontrar si es posible escribir programas inteligentes, es probar y ver que pasa. Y para decir si dicho programa puede ‘realmente’ ser inteligente o pensar, o simplemente simularlo, los científicos preguntarán “¿Qué procedimientos usarías para distinguir uno del otro?” Y de nuevo, la respuesta “Pensar mucho” te concederá una sonrisa cansada y una salida rápida.

Hasta ahora he presentado la posición ortodoxa de los científicos: la verdad acerca de cómo funciona el universo no puede ser generalmente alcanzada por la razón pura. La única cosa que la razón puede hacer es dejarnos deducir alguna verdad a partir de otras verdades. Y ya que no tenemos muchas verdades por las cuales comenzar, solo hipótesis provisionales y un conjunto finitamente necesario de observaciones, no podemos llegar a creencias seguras por sólo pensar. La mayoría de los científicos son esencialmente positivistas Popperianos – toman la visión de que su vida profesional consiste en observaciones finitas, hipótesis generales universales de las cuales se pueden hacer deducciones, y que es esencial probar tales deducciones con más observaciones porque aunque las deducciones son hechas por lógica estricta (usualmente matemáticas), no hay garantía de que sean correctas. La idea de que alguien puede llegar a verdades confiables por puro razonamiento es simplemente obsoleta. Platón lo creía, pero Platón estaba equivocado. Tal es la sabiduría convencional entre los científicos, y sería un error de mi parte tratar de ocultar que es, en general, mi posición también.

¿Cómo fue que pasó pues, que alguien pudiese imaginar que la pura razón inevitablemente podría conducir a la verdad sobre el mundo? La respuesta radica en el efecto abrumador de las matemáticas griegas en los filósofos griegos, particularmente en Platón. En uno de los diálogos socráticos de Platón, Sócrates trae a un esclavo para probar que si tomas un cuadrado y dibujas una diagonal, y haces esa diagonal el lado de un cuadrado más grande, entonces el área del segundo cuadrado es el doble del primero.

Sócrates en realidad no dio prueba alguna; si no que sacó una del esclavo haciéndole preguntas (y si quieres saber si tienes las habilidades matemáticas de un esclavo Ático, puedes escudriñar el diagrama y ver si puedes probarlo). Cuando el esclavo concluye el argumento triunfalmente, Sócrates le dice que el debía conocer la respuesta todo el tiempo, ya que lo único que hizo Sócrates fue hacerle preguntas. Entonces el conocimiento de esta verdad particular ya estaba en la mente del esclavo pero necesitaba ser expuesta. El acto de pensar en las respuestas a las preguntas de Sócrates las trajo de la profundidad a la luz del día, un proceso no muy diferente de la práctica de ciertos psicoanalistas con una persuasión Rogeriana. Es fundamental en el pensamiento de Platón que las verdades pueden ser obtenidas por la mente llegando y agarrándolos. La ‘verdad’ sobre las áreas relativas de los dos cuadrados es sólo un ejemplo poco importante de este proceso. Uno también pude esperar obtener la respuesta correcta a dilemas éticos, problemas de ingeniería y juicios estéticos por el mismo proceso. De hecho, Platón le escribió a Arquímedes regañándolo por jugar con palancas y cuerdas reales cuando cualquier caballero se huera quedado en su estudio o posiblemente, en el caso de Arquímedes, su baño. Arquímedes, quien era un verdadero matemático y al menos veinte veces mas inteligente que Platón, estaba probablemente demasiado ocupado como para responder a tales tonterías.

Si has leído los Elementos de Euclides (disponible aquí) y seguido las implacables deducciones de proposiciones matemáticas a partir de un numero ridículamente pequeño de axiomas, no puedes si no estar impresionado por lo que un persistente y cuidadoso pensamiento puede hacer. En aquellos días en que los resultados eran aún relativamente nuevos, mentes impresionables pudieron fácilmente suponer que no había ningún límite en lo que se podía obtener por esos métodos.

Euclides comienza definiendo, mas bien inadecuadamente, puntos y líneas. Es importante darse cuenta que estos, como el nombre Geometría indica, eran abstracciones de la costumbre Egipcia de hacer su topografía clavando estacas en los bancos de arena relativamente planos del Nilo y uniéndolos con cuerdas tensadas. Esto era necesario ya que el Nilo tenía la costumbre de llevarse todas las marcas previas que le decían a los pobladores dónde estaban sus campos, por lo que tenían que volver a marcarlos de nuevo cada año. Ahora bien, las estacas y las cuerdas no son cosas muy complicadas en éste contexto, estas tenían sólo unas cuantas propiedades, y esas propiedades podían ser fácilmente abstraídas a las propiedades de los puntos y líneas en un plano. Y cuando fueron escritas, éstas se convirtieron en los axiomas de la geometría plana. Así que hay una relación clara con el mundo real, pero sólo unas pocas propiedades importantes han sido seleccionadas para su consideración.

Para muchos Griegos, la conexión con la realidad era demasiado tenue como para preocuparse de ello. Los axiomas fueros considerados como ‘verdades evidentes por sí mismas’ dragadas de la realidad por el puro pensamiento, y los filósofos no creían que los axiomas pudieran ser diferentes que lo que eran. La creencia de que eran abstracciones de cosas reales como estacas y cuerdas era demasiado mundano. Entonces Platón articuló la idea de que todas las verdades importantes sobre el mundo pueden o bien ser conocidas por el ojo interior directamente, o bien ser deducidas por ellos por puro razonamiento. Un hombre más conservador podría haber llegado a la conclusión de que eran verdades matemáticas que pudieron derivarse de casi cualquier conjunto de reglas, y verdades observadas de la realidad, y que las dos cosas no eran en general lo mismo. Pero intoxicado por la ‘Magia Griega’ como le decían a las matemáticas, Platón puso toda la carne en el asador.

Mucha gente, sin duda, decidió que esto era verdad en principio, pero si querías saber que caballo corría mas rápido, era mucho mas fácil, rápido y menos grave intelectualmente, hacerlos correr que quedarse sentado y pensar sobre ello un montón. Aquellas personas que han perdido todo su dinero apostando en caballos y tuvieron disposición de pensar, sintieron que era mejor resolver el problema con puro razonamiento, y mirar a aquellos que poseían los caballos o apostar en ellos. Este habito a continuado hasta nuestros días.

Existen dos simples razones por las cuales los matemáticos y los científicos rechazan generalmente los métodos Platónicos. Una proviene de la geometría euclidiana. El axioma de las paralelas fue dado por Euclides y asegura que a través de un punto, paralelo a una línea dada, una línea y sólo una puede ser dibujada. Mucha gente se sintió molesta por este axioma. No parece ser un verdadero axioma, ya que no lo encuentran evidente por sí mismo. Así que trataron de deducirlo a partir de otro axiomas. Un gran numero de horas-hombre e incluso horas-mujer han sido gastadas tratando de deducir la declaración desde el resto de los axiomas de Euclides, o anexar un axioma evidente por sí mismo del cual se pueda deducir. Todos fallaron, aunque un matemático italiano pensó que lo había logrado asumiendo que la declaración era falsa y tratando de deducir una contradicción. Nunca obtuvo ninguna contradicción, pero dedujo un montón de resultados que sintió eran lo suficientemente extraños para permitir a todos los hombres ecuánimes aceptar el axioma de las paralelas.

Hasta que los matemáticos Bolyai, Lobachevsky y Riemann llegaron. Bolyai intentó deducir una contradicción, asumiendo que a través de un punto, paralelo a una línea dada, muchas líneas pueden ser dibujadas. El dedujo como loco pero falló en encontrar una contradicción, y eventualmente se dio cuenta de que había inventado una nueva geometría, diferente de la de Euclides pero igualmente respetable. Riemann fue a la inversa. El asumió que a través de un punto, paralelo a una línea dada, ninguna línea se podía dibujar. Se dio cuenta que el también había inventado una nueva geometría, de hecho la geometría de grandes círculos en una esfera.

Esto más o menos es el Platonismo en lo que se refiere a los matemáticos. Los axiomas dejaron de ser verdades evidentes por sí mismas tan pronto como el trabajo es leído y entendido. En vez de eso son simples postulados, y pueden ser interpretados como declaraciones verdaderas sobre el mundo, tal vez en muchas formas. O bien pueden no ser interpretadas para nada. El platonismo murió para las matemáticas hace ya algunos siglos, y simplemente parece tonto. Los matemáticos no dan verdades, dan consecuencias. El axioma de las paralelas es simplemente el postulado de que el espacio en el que se trabaja es plano. Esto no nos dice nada acerca de si el espacio en el que vivimos realmente es plano – puede ser plano o puede que no. Necesitamos encontrarlo por observación, y Gauss, quién comprendió el punto inmediatamente, sugirió poner tres telescopios en diferentes cimas de montañas y medir la suma de los ángulos del triángulo formado. Si resulta en 180 grados, el espacio era plano, al menos en los límites de precisión de las mediciones. Si resulta en mas, vivimos en un espacio Riemanniano, y si resulta en menos, entonces en un espacio Lobachevskiano. La razón por sí sola no podría decirnos cual.

Mencioné que había dos razones por las cuales los matemáticos y los científicos rechazaron los métodos Platonistas. La segunda fue la revolución en la filosofía hecha por Sir Isaac Newton. Puedes ver en lo que se convirtió leyendo De Rerum Naturae por Lucretius, un caballero quien escribió un largo poema sobre la ciencia (como la concebía) en la que discutía junto a otras cosas la pregunta de que si veíamos las cosas por algo que venía de los objetos que vemos, o si nuestros ojos salían de una forma en que los tocaban y se aferraban a ellos. Compare esto con Opticks de Newton, y encontrará algunas diferencias substantivas. Lucretius era un filósofo, al viejo estilo. Newton fue indiscutiblemente un filósofo, pero el tenía un diferente y no-Platónico método. El escribió Hypotheses non fingo, lo que se traduce literalmente como ‘No formulo hipótesis’, lo cual por supuesto hizo; El latín fingo está relacionado con ficción (fingo, fingere, fictum) y puede quedar mejor traducido como ‘No me involucro en la especulación no verificable‘.

Newton dejó bastante claro su método filosófico. Si Newton hacía una declaración, siempre iba a ser algo que se pudiera verificar, ya sea directamente o examinando sus consecuencias lógicas y probándolas. Si no había manera de decidir sobre la veracidad de una proposición excepto por una interminable discusión y dejarlo a la satisfacción de quien argumenta, entonces el no dedicaría ningún tiempo a tal cosa. Para derivar consecuencias lógicas que pudiesen ser probadas, era necesario formular sus declaraciones con un alto grado de claridad, preferentemente en álgebra, o en su defecto Latín. Hoy en día pasamos de la opción del Latín.

En la elección de excluir todas las proposiciones que podían ser discutidas pero concluidas por una combinación de lógica y observación, Newton cambió, con toda intención, las reglas del juego. Una discusión sobre, por ejemplo, si los gatos o las piedras tienen derechos, al igual que las personas, no sería celebrado hasta que se obtenga alguna aclaración. La primer pregunta que un filósofo Newtoniano preguntaría es: ¿Qué conjunto de observaciones consideraría usted que establecerían la veracidad de su afirmación? Si la respuesta consiste en un conjunto definido de observaciones y estas son de hecho llevadas a cabo y producen los resultados requeridos, el siguiente paso es exigir que se proporcionen las conexiones lógicas entre las observaciones y la afirmación hecha. En el caso del debate sobre los derechos de los gatos o las piedras, nadie hubiera tenido problema en preguntar que datos observables pudieran confirmar la afirmación, con el razonable argumento de que las pruebas sobre ello no pueden darnos una respuesta definitiva ya que aún no hemos definido el término ‘derechos’ con suficiente precisión. Cualquiera que piense que conoce exactamente que es un ‘derecho’, es invitado a definirlo en álgebra. Hasta que alguien lo haga, los filósofos Newtonianos han declarado la discusión no apta para una consideración seria.

Todos los buenos principios deben tener un nombre sexy, así que llamaré a este La Espada Láser de Newton (Newton’s Laser Sword, en inglés) con el argumento de que es mucho más aguda y más peligrosa que la Navaja de Occam. En su forma más débil dice que no hay que disputar proposiciones al menos que estas puedan demostrarse por lógica y/o matemáticas precisas de tener consecuencias observables. En su forma mas fuerte demanda una lista de consecuencias observables y una demostración formal de que éstas son de hecho consecuencias de la proposición hecha. Aquellos filósofos que siguieron a Newton se conocían como ‘cientificos’ y finalmente Karl Popper llegó y codificó la practica de estos herejes en su famoso Criterio de demarcación de falsabilidad.

Hay, por supuesto, bastantes filósofos pre-newtonianos. Gente como Searle y mi pequeño visitante no dudarían en acusarnos a los Newtonianos de descuidar el estudio de asuntos de vital importancia como la ética y la naturaleza de la mente. Los Newtonianos simplemente respondemos que tenemos muy poco constructivo que decir acerca de estos asuntos ya que no los entendemos, así que callamos. Estamos trabajando en ambos. La ética puede ser alcanzada a través del estudio de la evolución y la teoría del juego repetido. Algunos de nosotros estamos tratando de escribir programas de computadora los cuales hacen un tipo de procesamiento cognitivo a un nivel muy simple. Aquellos que quieren la gran explicación general no están satisfechos con este enfoque, pero ha pagado grandes dividendos en Física y Química, aunque es en su mayoría lento, técnico y requiere un poco de competencia en matemáticas. (Esto no es un comercial, solo resulta que es así).

Tal es, pues, la opinión de la mayoría de los científicos que practican. Supongo que se podría decir que creemos que hemos tomado la filosofía a nuevas alturas, incorporando las matemáticas y el razonamiento a niveles muy por encima a cualquier cosa que Platón dominó, así que lo mejor que se puede esperar de nosotros es un reconocimiento de que Platón estaba bien para su época, pero que sus días fueron hace mucho. Estamos indiscutiblemente todavía tratando de entender el universo, y una gran cantidad de pensamiento va en ello, y por lo tanto estamos haciendo filosofía (natural)Pero no nos llamamos así en estos días por miedo a ser confundido con la especie de filósofo que está dispuesto a resolver problemas difíciles sobre las mentes y cerebros y programas informáticos con sólo el conocimiento más tenue de cómo las computadoras o cerebros realmente funcionan. Puede ser que, sólo posiblemente, hayas sido capás de detectar un toque de esnobismo intelectual en esta visión de la filosofía. En los días de Platón, se podía esperar que un caballero educado con una mente de tipo literaria, pudiera al menos seguir un argumento matemático que estuviera al frente de la investigación. Hoy en día, nadie puede estar familiarizado con todos los aspectos de la investigación actual, ya que hay demasiado de ella. Así que existe la posibilidad de que algunos de los que se hacen pasar por filósofos newtonianos puede no ser filósofos en absoluto, simplemente técnicos que son buenos para hacer sumas difíciles. Esto es una sospecha no sin evidencia de apoyo. Mucha enseñanza de matemáticas y ciencia, así como muchos textos, tienen la monótona característica que va con una total falta de reflexión sobre temas más amplios.

También hay que decir que, aunque uno podría admirar mucho a un verdadero filósofo newtoniano, si tal pudiera hallarse, no sería prudente invitarlo a cenar. No dispuesto a discutir cualquier cosa al menos que la entienda a una profundidad que la mayoría de las personas nunca alcanzarán en nada, el sería notablemente un pobre conversador. Podemos decir con seguridad que no tendría opiniones sobre religión o política, y que sus puntos de vista sobre el sexo tenderían a ser o bien muy teóricos, o decididamente empíricos, por lo tanto, mas o menos descartando el debate sobre cualquier tema de interés general. Ni siquiera Newton fue un completo Newtoniano, y se puede dudar si la vida generalmente ofrece el lujo de no tener una opinión sobre cualquier cosa que no se pueda reducir a predicar el cálculo mas algunos enunciados de observación certificados. Mientras la insistencia Newtoniana de asegurar que cualquier enunciado es verificable por observación (o tiene consecuencias lógicas que son verificables) sin duda aparta la porquería, al parecer aparta casi todo lo demás también. La Espada Láser de Newton, por lo tanto, debe de ser usada cautelosamente. Por otro lado, cuando es usada apropiadamente, transforma a la filosofía en algo donde los problemas pueden ser resueltos, y conclusiones definitivas y a menudo sorprendentes ser dibujadas. Un Platónico que pretende, por ejemplo, deducir de principios que ha arrebatado de un universo de ideales por puro pensamiento, que la eutanasia o el aborto es siempre malo, está haciendo algo muy diferente.

Me parece un juego justo usar la Espada Llameante en el filósofo que se entromete en la ciencia que no entiende. Cuando hace preguntas y está dispuesto a aprender, no tengo nada en contra de él. Cuando está simplemente tratando de atraerte en un juego de palabras que no te lleva a ningún lado, realmente tienes que decidir si te gusta jugar ese tipo de juego. Los matemáticos y los científicos sienten que han encontrado un mucho mas difícil pero mas satisfactorio juego al que jugar.

La Llameante Espada Láser de Newton (Newton’s Flaming Laser Sword) es una de las reglas de ese juego.

© Mike Alder 2004

 

  • Do you remember the source for the image? I’d like to reference it an article.

  • Sandra Rengifo

    Hola, muchas gracias por el artículo traducido. Sin embargo, vengo buscando la cita específica sobre la espada de Newton, que la encontré en francés en una entrevista a Jean Luc Nancy… Quisiera saber sí Ud sabe eventualmente donde la puedo encontrar, versa algo así: “Cuando paso mi espada a través del límite del mundo, mi espada no lo puede atravesar, ya que no hay nada del otro lado.” Muchas gracias. Me gustaría poder ubicar la referencia directa de Newton.

    • Hola, perdon por responderte después de tanto tiempo, sobre lo que buscas, creo no poder ayudarte, la única referencia que tengo del tema es el articulo original en inglés que traduje.